*Nota editorial: el viernes 3 de abril de 2026, diez días después de la publicación de este análisis, se anunció la integración de Podemos en la confluencia Por Andalucía para presentarse juntos en próximas elecciones autonómicas, como ya ocurrió en los comicios de 2022.
17 de mayo. Es la fecha anunciada por el presidente andaluz, Juanma Moreno, para las próximas elecciones autonómicas, un mes antes de lo previsto. En la casilla de salida los andaluces encuentran a un presidente popular que viene de una histórica mayoría absoluta; como líder de la oposición, a una ministra con todas las encuestas en contra; a un bloque de izquierdas en plena reorganización y a una ultraderecha en auge.
Andalucía es una comunidad autónoma extensa —en tamaño y población— donde las circunscripciones electorales son provinciales. Ocho contiendas definirán, por tanto, el resultado final, con una sistema D'Hondt que beneficia a los peces grandes y una barrera electoral del 3% para sumar a un representante en el Parlamento.
Aunque la sensación de precampaña lleva ya tiempo en el aire, la campaña electoral arrancará oficialmente el 30 de abril. La cuenta atrás ya ha comenzado. A continuación hacemos un repaso por los puntos fuertes y flancos débiles de cada uno de los candidatos a la Junta de Andalucía.
Moreno se juega depender de la ultraderecha
Presidente de la Junta desde 2019, Moreno Bonilla viene de vivir una legislatura arrolladora gracias a la histórica mayoría absoluta de 2022. Pero la crisis de los cribados, que estalló en octubre de 2025, supuso un punto de inflexión. Fue —y sigue siendo— el mayor lastre de su gobierno. Por otro lado, ha sabido moverse bien tras el accidente de Adamuz y los destrozos por los temporales, mostrándose colaborativo con administraciones del PSOE y poco beligerante en los momentos más difíciles.
Pros: la moderación es la clave
Los siete años de gobierno no han desgastado al líder popular, cuya victoria el 17M parece clara. La mayoría absoluta le ha permitido alejarse del discurso ultra de Vox, al tiempo que ha hecho y deshecho a su antojo en el Gobierno andaluz según ha ido necesitando. Su imagen de político moderado en un entorno político cada vez más polarizado es, sin duda, el punto fuerte de su candidatura.
Según una encuesta realizada por Gesop, Moreno Bonilla sigue siendo el candidato mejor valorado por los andaluces. En estas elecciones se juega revalidar la mayoría absoluta o depender de los pactos con Vox, que tantos dolores de cabeza está provocando al PP en otras comunidades autónomas.
Contras: la sanidad pública hace aguas
En octubre de 2025 estalló la mayor crisis del gobierno popular: la crisis de los cribados. Entre dos y tres mil mujeres no fueron informadas debidamente de un posible cáncer de mama y no obtuvieron pruebas complementarias. Hasta 6.400 mamografías, según El País, se quedaron sin hacer en el Hospital Virgen del Rocío por falta de personal.
A su vez, la percepción general es que la sanidad andaluza está en mal estado, con listas de espera inasumibles y una sensación de indefensión creciente. Según el último barómetro del CENTRA, la sanidad es el principal problema que existe en Andalucía.
La expresidenta socialista Susana Díaz decía que la sanidad era la “joya de la corona”. Fue precisamente la mala gestión de la misma la que se llevó por delante al PSOE en Andalucía tras 40 años de gobierno. Las listas de espera han aumentado, la desafección con el Sistema Andaluz de Salud (SAS), también. Los andaluces recurren cada vez más a un seguro privado como alternativa a un sistema público que tiene demasiados agujeros.
Montero, una ministra ‘impopular’
El anterior líder socialista en Andalucía, Juan Espadas, logró 30 escaños en 2022. El resultado fue bajo, pues el PSOE aún no se había recuperado de la pérdida del gobierno y el nuevo liderazgo estaba aún por construir. Cuatro años después, las tareas pendientes son las mismas. Como consecuencia, todas las encuestas dan peor resultado a María Jesús Montero que a su predecesor.
La sevillana ha sido una de las últimas en comenzar su campaña. A pesar de que es candidata desde el pasado verano, no fue hasta el 28 de febrero cuando intensificó su actividad en la comunidad. Paralelamente, sigue manteniendo su asiento en Madrid y su puesto como ministra de Hacienda, lo que hace imposible que dedique el mismo tiempo que sus rivales a recuperar terreno electoral.
Pros: la fuerza de las siglas
Uno de los elementos que juegan a favor de la candidata socialista es que el PSOE andaluz, aunque aletargado, sigue teniendo presencia e implantación a lo largo y ancho de la comunidad. Alcaldías, diputaciones y líderes territoriales deberán ponerse las pilas si quieren mantener a flote unas siglas que son históricas en Andalucía. Montero puede levantar la bandera andaluza al ser ella víctima directa de la andaluzofobia, recibiendo constantemente insultos por su acento y su forma de hablar.
Su campaña pivotará, como no podía ser de otra manera, en torno al único talón de Aquiles de su adversario: la sanidad. Montero podría valerse de su experiencia como consejera de Salud entre 2004 y 2009, aunque esta estrategia es un arma de doble filo: el último recuerdo que tienen los andaluces de la sanidad a manos de los socialistas no es muy positivo.
Contras: poca presencia y reputación
La líder socialista ha sido catalogada por sus rivales como una ‘candidata de fin de semana’. Compaginar la tarea de ministra de Hacienda con la de oposición al presidente de la comunidad más grande de España no es tarea fácil. En estos meses, Montero no ha trabajado el territorio andaluz; sus visitas han sido esporádicas.
Y, aunque goza de un amplio grado de conocimiento, su reputación está en mínimos: es la candidata peor valorada en general y también entre sus votantes, según una reciente encuesta de Gesop.
La gestión de la financiación autonómica, por otra parte, puede pasarle factura. Cataluña fue la más beneficiada en este reparto, lo cual supone un agravio comparativo para el resto, incluyendo la comunidad a la que aspira a presidir.
Maíllo, suplente en la no-confluencia de izquierdas
Vuelve Antonio Maíllo a la arena andaluza. Es la segunda vez que acude al rescate: en 2015, al frente de Izquierda Unida, logró cinco escaños frente al auge del fenómeno de Teresa Rodríguez y Podemos. En esta ocasión, sólo 30 días después de que Ernesto Alba fuera designado como candidato, Maíllo tomó las riendas para reflotar a una confluencia en horas bajas.
Por Andalucía se ha quedado corta. El principal reto de la formación era revalidar su unidad con Podemos, pero ahora no parece posible. Los cinco diputados de Por Andalucía se han mantenido distantes todos estos años: por un lado, Alejandra Durán y Juan Antonio Delgado, de Podemos; y, por otro, Inmaculada Nieto (IU), Esperanza Gómez (Más País-Andalucía) y José Manuel Jurado (en un principio de Podemos, se pasó al bando contrario y actualmente apoya a Maíllo).
Pros: un líder conocido y con experiencia
El punto fuerte de Antonio Maíllo radica, principalmente, en que es uno de los líderes más conocidos por los andaluces. Mantiene una imagen de concordia, aunque está sufriendo los estragos de la no-unidad. Como Montero, juega con la baza de que su partido, Izquierda Unida, cuenta aún con alcaldías y presencia en el territorio. Además, el cordobés conoce bien el terreno andaluz y tiene experiencia: sabe lo que es hacer una campaña a contracorriente para salvar los muebles.
Contras: víctima de la división
El asunto de la no-unidad con Podemos está y estará presente durante todo el periodo electoral. Por Andalucía se considera a sí misma una confluencia, pero el único partido relevante es Izquierda Unida. Sumar, que aparece también en esta confluencia, no se sabe muy bien qué es en Andalucía más allá del partido de la vicepresidenta Yolanda Díaz.
Antonio Maíllo tiene también mucha agenda fuera de Andalucía. Compagina su papel como candidato con el de Coordinador Federal de IU. Por si fuera poco, está enfrascado en otro proceso difícil: reconstruir la candidatura de Sumar y buscar una cara visible para cuando sea Pedro Sánchez quien apriete el botón de las elecciones.
Esta dispersión en las funciones no ayuda a generar confianza en el electorado. No está claro que vaya a permanecer en el sillón cuatro años frente a un previsible gobierno de Juanma Moreno, ahora que tiene la mente puesta en Madrid.
José Ignacio García: poco conocido, bien valorado
Alejado de las disputas de otros partidos de izquierdas, José Ignacio García y Adelante Andalucía cuentan con una hoja de ruta clara. Como consecuencia, este partido, de marcado carácter andalucista, puede presumir de ser el único que ha crecido en los últimos meses, además de Vox.
En un momento donde las izquierdas parecen encontrarse alicaídas y derrotadas, García promulga un discurso fresco y moderno para sus seguidores. Sin otras distracciones, está presente en el día a día de la comunidad y del Parlamento: al contrario que Montero y Maíllo, García rivaliza cada semana con el presidente andaluz en la Cámara.
Pros: el mejor valorado de la izquierda
A pesar de ser poco conocido, José Ignacio García es el candidato mejor valorado, sólo por detrás de Moreno Bonilla, según Gesop. Entre su propio electorado, es también quien obtiene mejor nota.
Su actividad versa sobre cuatro ejes que coinciden con los principales problemas de los andaluces, según el 'CIS andaluz': sanidad, vivienda, desempleo y corrupción. En estos años ha llevado al Parlamento propuestas constructivas como la Ley de Gafas Gratuitas, la Ley de Vivienda o la Ley por los Comedores Escolares Dignos.
Pero el punto fuerte de José Ignacio García está en el entorno digital. Cuenta con un gran número de seguidores en redes sociales y se dirige con naturalidad al público joven. Como anécdota, cabe destacar que presentó su candidatura con un festival de música en lugar del habitual mitin, y ha preparado una campaña puerta a puerta para conocer las necesidades de la población, imitando el método de Mamdani en Nueva York.
Contras: un líder desconocido
La principal debilidad de García es el bajo grado de conocimiento. Aunque mejora su valoración encuesta tras encuesta, apenas lo conocen un 20% de los andaluces. La carrera del jerezano es contra el tiempo, y la extensión del territorio andaluz no ayuda.
Muy presente y con posibilidades en el occidente de la comunidad, el candidato de Adelante Andalucía tiene serios problemas para alcanzar el 3% necesario en provincias como Jaén, Granada y Almería, territorios donde es menos conocido que en Sevilla o Cádiz.
Adelante Andalucía sólo tiene dos escaños, por lo que no cuenta con grupo parlamentario propio. Esto implica menos recursos económicos que sus adversarios. Así, Adelante Andalucía compite en una desigualdad material.
Gavira, el candidato en la cuerda floja
Manuel Gavira es el portavoz y posible candidato de Vox en Andalucía, aunque aún tendrá que ser confirmado por su partido (con un fuerte control estatal en las manos de Santiago Abascal). A Gavira le sobrevuela Pepa Millán, una joven política que actualmente es portavoz en el Congreso. Ambos luchan por un gran premio: si a Moreno Bonilla no le dan los números para una mayoría absoluta, uno de los dos puede ser vicepresidente de la Junta de Andalucía.
Vox crece pero el candidato andaluz no despega, a pesar de liderar la formación desde 2022.
Pros: el partido sigue creciendo
Los puntos a favor del por ahora candidato andaluz son los puntos a favor de Vox. El auge del partido de extrema derecha se materializa de norte a sur de España. El partido de Abascal ha mejorado sus números en las últimas elecciones autonómicas, logrando 11 asientos en Extremadura (6 más respecto a las anteriores), 14 en Castilla y León (uno más) y 14 en Aragón (siete más).
Al electorado de Vox no le importa el carisma del candidato, es un votante que busca las siglas. Vox se ha convertido en el principal rival de Pedro Sánchez, y el partido de ultraderecha capitaliza el desgaste del presidente.
Contras: Gavira se estanca
Aunque la formación crece, el candidato andaluz no mejora sus cifras personales. No es de extrañar que la duda planee sobre él a escasas semanas de las elecciones. Vox crece en Andalucía a dos tiempos: Manuel Gavira está estancado, a pesar de que lidera la formación en la comunidad desde 2022, y no lo quieren como presidente de la Junta ni sus propios votantes.
A Vox le ha crecido un nuevo problema. En el seno del partido han surgido numerosas fricciones entre sus caras más conocidas: Espinosa de los Monteros u Ortega Smith ya no forman parte del núcleo de Santiago Abascal, y las voces discordantes no dejan de aumentar. En este caldo de cultivo, y contra todo pronóstico, ha surgido un competidor en su mismo espacio político: Se Acabó la Fiesta, del sevillano líder de masas Alvise Pérez.
Se Acabó la Fiesta, las ardillas de Alvise juegan en casa
El mediático Alvise Pérez (Luis Pérez Fernández) sigue con su ruta electoral para visitar, por fin, la que es su casa. Este sevillano es ampliamente conocido en redes sociales y logró un puesto en el Parlamento Europeo con su partido ‘Se Acabó la Fiesta’. El aforamiento que le otorga este puesto le sirve para eludir, por ahora, las distintas causas judiciales que tiene abiertas.
SALF es fuerte en redes sociales y pesca en el río revuelto de Vox, pero difícilmente superará la barrera del 3%.
A Alvise no le ha ido bien en la arena española. No ha logrado representación en ninguna de las comunidades, aunque se ha hecho con un buen puñado de votos que le sirve, al menos, para presumir de superar a Podemos. Para estas elecciones andaluzas ha elegido como candidato al también sevillano Adrián Yacar, un polifacético policía nacional que ha montado una empresa de IA y que tiene por la red un videoclip cantando junto al ‘Pequeño Nicolás’.
Pros: el número 1 en redes
Alvise se mueve realmente bien en el terreno de las redes sociales, donde es el líder indiscutible. Aunque esto no se está trasladando directamente a los votos, le está permitiendo movilizar a sus seguidores. Además, se está beneficiando de las grietas que hay en Vox, pescando, comicio tras comicio, entre su caladero de votantes.
Contras: la ley electoral le augura un 0
Adrián Yacar no es conocido. Tampoco cuenta con experiencia política. Su partido, SALF, no tendrá demasiado espacio en los medios y no podrá acudir a los debates, al no tener representación institucional. Aunque crecen con paso lento, cuentan con el gran problema de la ley electoral andaluza, que le obliga a sacar un 3% de votos en una única provincia para lograr un representante.
Podemos, camino a la desaparición
Desde su irrupción en 2014, Podemos ha pasado por numerosos estados de ánimo, y actualmente se encuentra en horas bajas. Las disputas internas del partido han sido una constante desde sus inicios. Para estos comicios, aunque un buen número de responsables andaluces estaban a favor de explorar una unidad electoral con IU, la dirección de Belarra, afincada en Madrid, ha hecho imposible este encuentro.
Su candidato, Juan Antonio Delgado, es un viejo conocido del partido morado ('el Guardia civil de Podemos') pero aunque ha estado cuatro años con una butaca en el Parlamento, se ha mantenido con muy poca actividad política hasta que han llegado las elecciones.
Pros: una vieja cara conocida
Cuesta encontrar un mensaje optimista para el votante de Podemos. Las elecciones que preceden a las andaluzas no auguran nada bueno. Donde han acudido en solitario, Aragón y Castilla y León, han desaparecido. Sólo en Extremadura han logrado representación, pero lo han hecho con una coalición que ahora parece imposible.
Como punto a favor, Juan Antonio Delgado es moderadamente conocido, igual que Gavira (Vox) y más que José Ignacio García (Adelante Andalucía).
Contras: la marca en horas bajas
Podemos se encuentra en un mal momento. La marca morada no garantiza buenos resultados, todo lo contrario. A su vez, Delgado ha desaprovechado la oportunidad de construir una alternativa en los cuatro años que ha estado como diputado andaluz. En su lugar, ha estado desaparecido. Mucha más presencia ha tenido su compañera Alejandra Durán, que se ha mostrado presente en iniciativas y eventos sociales, pero que no ha podido optar a ser la candidata a las elecciones.
Tampoco le ayuda la fuga de su líder más carismático. José Manuel Jurado, que entró en Por Andalucía como diputado y militante de Podemos, se ha pasado al bando 'ganador' de Antonio Maíllo. Una grieta más para un partido con demasiados problemas que ya escucha de fondo a los violinistas del Titanic ensayando para adornar el hundimiento.







Se os ha olvidado "casualmente" el candidato de Podemos....
Hola, Miguel. Gracias por leernos y tu puntualización. No se ha tratado de un error "casual", sino de un error al editar el texto. Este es un análisis especialmente extenso, y al ir trasladando y editando las distintas partes del artículo, se quedó colgando el último ladillo. Si revisas nuestras publicaciones en redes sociales sobre este análisis, comprobarás que desde el primer momento compartimos un carrusel de imágenes con los puntos claves de cada candidato, y en ese carrusel figura el candidato de Podemos. En resumen: el equipo de Democráter somos solo dos personas y, aunque trabajamos con todo el rigor, también nos equivocamos 🙂 De nuevo, gracias por leernos. ¡Un saludo!