Redes Vacías. Tecnología catastrófica y el fin de la democracia (Anagrama, 2026) es el último ensayo de César Rendueles, filósofo, sociólogo y científico del CSIC. Me acerqué a este ensayo a raíz del anuncio de Pedro Sánchez de prohibir las redes a los menores de 16 años. Podría parecer que el lanzamiento de Redes Vacías estaba confabulado con el anuncio del presidente. Lo cierto es que Rendueles afronta un debate que ya estaba abierto, y por eso la lectura de su ensayo es fundamental.
El filósofo apunta en este pequeño ejemplar (un cuadernillo de apenas 90 páginas) una serie de ideas que animan a la reflexión colectiva en torno a internet: nos recuerda cómo, en sus comienzos, parecía una ciberutopía que iba a democratizarlo todo, una suerte de tecnopolítica ideada para acabar con la desafección política imperante a base del voto a través del click.
”Internet se dibuja ahora como un agujero negro que se lleva todo lo bueno y que impone adicciones.
Sin embargo, en unos pocos años, –reflexiona el autor– hemos pasado al lado opuesto: internet se dibuja ahora como un agujero negro que se lleva todo lo bueno y que impone adicciones, aislamiento social e incluso –según algunos– un deterioro cognitivo para la juventud. Hemos empezado a ver la tecnología con miedo y desconfianza. Si antes animábamos a los niños a que aprendieran a usar los móviles y ordenadores, y nos vanagloriábamos de que fuesen “nativos digitales”, ahora parece que cuanto más lejos estén de un teléfono, mejor.
El sociólogo nos recuerda que la educación en España sigue progresando, a pesar de algunos discursos que lo niegan. No hay evidencia de que las pantallas supongan un perjuicio, a pesar de titulares sensacionalistas en medios de comunicación que se apoyan en estudios científicos cuestionables. Tampoco parece muy razonable tratar de aislar a una juventud incipiente de algo tan intrínseco a nuestra sociedad actual como es el teléfono móvil o la tecnología. Rendueles nos pregunta: ¿no sería mejor desmantelar los monopolios digitales, desarrollar plataformas tecnológicas públicas o comenzar a regular internet?
De la utopía a la distopía. De considerar internet como la solución a muchos de nuestros problemas a culpabilizarlo de todos los males. De dotar a los colegios con pantallas digitales a tratar de construir un mundo para los niños donde los móviles no existen, al estilo El show de Truman. La tecnología no es neutral, nos recuerda Rendueles en su estimulante ensayo, y las redes sociales son propiedad de grandes corporaciones con unos intereses muy concretos. Pero la ley seca digital, el miedo al píxel, no parecen solucionar demasiadas cosas.
”La ley seca digital, el miedo al píxel, no parecen solucionar demasiadas cosas
Un último apunte sobre el libro: soy un gran seguidor de Rendueles. Sus ideas siempre me han animado a reflexionar desde otro punto de vista. Pero animaría a César (ya tuteándole, si él me lee y me lo permite) a que vulgarizara más sus textos, en el buen sentido de la palabra. En Democráter hacemos una apuesta por llevar los datos complejos y los análisis sesudos al terreno de la normalidad. El lenguaje de Rendueles, muy preciso y correcto, es en ocasiones demasiado farragoso para el público general que no está acostumbrado a los sesudos ensayos o a los papers académicos. Querido César: se puede decir lo mismo de una forma un poco más sencilla sin perder profundidad en el análisis. Es un reto, pero te animamos a superarlo.






