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Probablemente hayas oído hablar de la novela a la que le dedicamos esta entrega de recomendaciones. De hecho, es posible que la tengas en tu lista de pendientes o, incluso, que la has leído ya. Pero es que la satírica radiografía del trabajo y de las relaciones humanas que dibuja Beatriz Serrano en El descontento (Temas de hoy, 2023), la convierte en un imprescindible en esta sección. Porque, ¿acaso hay algo más político que tener que trabajar?

Con el tono ácido y ágil que la caracteriza Serrano (Madrid, 1989) cuenta la crisis vital y laboral de Marisa, una treintañera que trabaja como publicista en una agencia en el centro de Madrid. Hasta ahí, todo dentro de lo normal. La tensión se dispara a medida que se acerca el momento de tener que compartir un fin de semana de convivencia con sus compañeros de trabajo…

Cualquier lector familiarizado con pasar ocho horas al día en una oficina, aprovechar la media hora del almuerzo para bajar a la plaza más cercana y disfrutar de unos rayos de sol mientras engulle el tupper de ensalada de pasta preparada la noche anterior, o que haya tenido que participar en un team building de su empresa, encontrará difícil no verse reflejado —al menos, un poquito— en algunas de las desventuras y reflexiones internas de la protagonista.

“Lo que ni el médico de cabecera ni mi posterior terapeuta llegaron nunca a entender es que el estrés no me lo causaba mi trabajo sino, tal y como le había dicho, el hecho de tener que ir a trabajar. Ocupar ocho horas de lunes a viernes en una tarea alienante e insatisfactoria […]. No soportaba la idea de estar obligada a vivir esa pantomima de oficina a perpetuidad para poder pagarme cosas como un alquiler o la comida o un libro o un fin de semana en la playa. Me desmoronaba cada mañana cuando sonaba el despertador porque la vida, vivida de este modo, me parecía una tragedia mal escrita, aburrida y estéril, sin gracia”.

Escuece.

Mítico momento de Los Simpsons en el que Homer tapa el mensaje "Don't forget: you're here forever" con fotos de su hija recién nacida para leer "Do it for her" (izda). Meme popular en el que las fotos de Maggie son sustituidas por la palabra 'nómina' (dcha). Referencia que aparece también en El descontento.

Con afiladas dosis de humor negro, la autora retrata magistralmente cómo la apatía y la alienación provocadas por el trabajo conducen al círculo vicioso de benzodiacepinas, cafeína y alcohol. Un cóctel explosivo aceptado socialmente porque permite seguir produciendo y manteniendo una apariencia de persona funcional. Así sobrelleva Marisa su existencia: a base de Orfidales y vídeos de YouTube.

“Hace años decidí ir a terapia. Fue cuando comencé a tener ataques de ansiedad cada vez que sonaba el despertador: aquel pitido matutino me provocaba una sensación opresiva en el pecho. […] Aquella sensación se hizo tan común en mis mañanas que aprendí a convivir con ella. Estaba tan presente que terminé poniéndole nombre: lo llamé Berto, en homenaje a mi primer novio del instituto. […] Aquel agujero negro en mi interior poco a poco iba atravesando todo mi ser, haciendo que mis días se volvieran cada vez más oscuros”.

Será imposible que no aparezcan sonrisas maliciosas en los rostros de aquellos lectores agotados de la ridícula neolengua laboral. Esa terminología plagada de “palabras en inglés para intentar dotar de importancia a los procedimientos más simples”, en boca de nuestra protagonista.

Como si llamar office a la oficina la hiciera más cool. Los team buildings —siempre fuera del horario laboral—. Las calls, pronunciadas “col”, porque llamarlas simplemente “llamadas” sería poco glamuroso. El efecto WOW. Los insights. Analizar los Q1, Q2, Q3 y Q4, en vez de los aburridos trimestres. Hacer un break. Cualquiera que se haya dado recientemente una vuelta por el ecosistema de Linkedin podrá ampliar esta lista absurda.

— Soy head of creative strategy — […].
— Fua, eso es nivel, ¿no?
— Qué va, solamente está en inglés. ¿Tú a qué te dedicas?
— Soy monitor de actividades al aire libre.
— Pues di que eres leisure activities instructor o algo así.
— Es verdad, qué gilipollez. —Su risa es contagiosa, así que yo también me río.

Pero El descontento no es sólo una ficción —no tan ficcionada— sobre el trabajo, sino que también nos pone ante el espejo de otra realidad, la de la soledad en nuestros tiempos turbocapitalistas. Como una pescadilla que se muerde la cola, Marisa lidia con esta cuestión muy generacional y de la que tanto se ha hablado en los últimos años: la necesidad de conexiones de calidad, la búsqueda de vínculos afectivos reales.

En definitiva, Beatriz Serrano ha cogido las ansiedades y angustias del día a día —la crisis de los treinta, la insatisfacción laboral, el capitalismo, la desconexión emocional, las adicciones—, las ha agitado con humor negro e ironía, y el resultado es El descontento, una novela que te arranca una carcajada al tiempo que te hace replantearte tu propia existencia.

Bola extra

Si ya habías leído esta novela o te ha entrado curiosidad por hacerlo, te recomiendo que escuches también el episodio ‘Contra las oficinas’ del podcast Arsénico Caviar. Por si no lo conoces, Arsénico Caviar es un podcast conversacional original de Podium, de Beatriz Serrano y Guillermo Alonso. Fue galardonado con el Premio Ondas en 2023. En él, las reflexiones sobre cosas y personas que nos provocan “odio, antipatía y resentimiento” son ácidas, irreverentes y frescas. El episodio ‘Contra las oficinas’ es un match perfecto para El descontento.


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