El barómetro andaluz de diciembre trajo consigo muchas reacciones. La primera y más obvia, la caída del Partido Popular de Juanma Moreno que, según la encuesta elaborada por la Fundación CENTRA, tendría que aliarse con Vox para gobernar tras perder la mayoría absoluta. Pero hay un dato llamativo que pasa desapercibido a simple vista: en la pregunta “¿Quién le gustaría que fuera ahora presidente/a de la Junta de Andalucía?” no aparece ningún candidato o candidata de Izquierda Unida (IU).
El histórico partido de izquierdas ha estado representado en la Cámara andaluza desde 1986, cuando Julio Anguita logró meter a 19 diputados en el Parlamento andaluz. Desde entonces, ha representado, en mayor o menor medida, a la izquierda en la comunidad, influyendo con sus representantes en los debates públicos.
En el barómetro de diciembre, sin embargo, los candidatos de Izquierda Unida (actualmente, en la coalición Por Andalucía) han desaparecido del mapa. En junio, el 9,2% de las personas encuestadas quería que Antonio Maíllo fuese presidente de la Junta de Andalucía; y otro 6,7% prefería a Inmaculada Nieto al frente de San Telmo. Entre los dos candidatos sumaban el 16% de las respuestas. Seis meses después, ninguno de ellos sale en la foto.
Ningún otro nombre de IU es mencionado en este punto (o, al menos, no lo suficiente como para que su peso sea significativo). La única representante de Por Andalucía en el barómetro de diciembre es Esperanza Gómez, perteneciente a Sumar, y no a Izquierda Unida. Gómez, que viene de Más País y anteriormente de Podemos, se asoma al ‘CIS andaluz’ con un escueto pero llamativo 1,3%. Llamativo porque, hay que recordar, Gómez no es (ni ha sido nunca) cabeza de cartel en unas elecciones a la Junta de Andalucía.
“No alcanzan el umbral mínimo”
A preguntas de Democráter, desde el organismo encargado de la elaboración del estudio explican que “las menciones a Antonio Maíllo y/o Inmaculada Nieto se han reducido de forma significativa y, por tanto, no alcanzan el umbral mínimo para su publicación individualizada, quedando integradas en ‘Otro/a’”.
El CENTRA apunta, además, que esta pregunta es “de respuesta espontánea, lo que implica que las personas entrevistadas mencionan libremente nombres sin que se les ofrezca un listado cerrado de candidatos”. Es decir, que “esto hace que la presencia o ausencia de determinados nombres pueda variar de una oleada a otra en función del contexto político, la actualidad mediática y el grado de activación del electorado en cada momento”.
”Las menciones a Antonio Maíllo y/o Inmaculada Nieto se han reducido de forma significativa. No alcanzan el umbral mínimo para su publicación individualizada.
La caída es llamativa. Del 15,9% que sumaban Nieto y Maíllo hace solo seis meses a la desaparición. Una desaparición que aprovecha, en términos electorales, Adelante Andalucía, la candidatura andalucista de José Ignacio García, que crece como candidato preferido a la presidencia de la Junta hasta un 7,1% caminando en solitario.
No hay otro líder que crezca en el último medio año, puesto que la candidata socialista, María Jesús Montero, también baja ligeramente respecto a los últimos barómetros. Y, aunque Esperanza Gómez aparece por primera vez, su escueto 1,3% no recoge todas esas respuestas que hace seis meses se decantaron por los candidatos de IU.
Cuestión de marca
La desaparición de los líderes de Izquierda Unida del mapa electoral hay que buscarla en distintos acontecimientos. Por un lado, la disolución de su marca histórica en los dos últimos comicios andaluces, en diciembre de 2018 y en junio de 2022.
Izquierda Unida, que llevaba presentándose como tal desde las elecciones de 1986, dejó de hacerlo en 2018 para concurrir junto a Podemos Andalucía bajo el nombre Adelante Andalucía. Apenas cuatro años después, volvió a cambiar de marca para presentarse bajo el paraguas de Por Andalucía. A cambio de marca por ciclo electoral.
En este sentido, desde el CENTRA señalan que “la presencia o ausencia de determinados nombres puede variar de una oleada a otra en función del contexto político, la actualidad mediática y el grado de activación del electorado en cada momento”. Así, cabe preguntarse si el electorado tradicional de Izquierda Unida está “activado” tras estos cambios.
La marca Izquierda Unida ha sido siempre importante para esta organización, que en su Informe Político de 2023 explicaba cómo el arraigo territorial de su partido, con 800 concejalías y 62 alcaldías, le sirvió para defender su espacio político frente a un Moreno Bonilla que logró entonces la mayoría absoluta.
La primera vez que se aventuraron a dejar atrás su marca fue en 2018 para acudir con Podemos a las urnas. El nombre elegido fue Adelante Andalucía (con Teresa Rodríguez como candidata), y la coalición sumó 17 escaños. Este resultado supuso una pérdida de asientos en el hemiciclo para las izquierdas a la izquierda del PSOE: en 2015, por separado, Podemos Andalucía obtuvo 15 escaños e IU, 5.
En la última campaña, en 2022, repitieron fórmula con una nueva marca –Por Andalucía–, con Podemos pero sin el grupo de Teresa Rodríguez, que siguió por su cuenta con Adelante Andalucía. En este caso, volvieron a los 5 escaños de 2015, pero esta vez Izquierda Unida sólo conservó un asiento: el de Inmaculada Nieto.
Un cambio de cromos
No parece que le haya sentado bien el cambio de nombres a la organización andaluza. Izquierda Unida se resiste a volver a su naming original, reconocible por toda la geografía del sur. Tampoco ayuda al conocimiento de su candidatura el cambio de líderes para combatir a Moreno Bonilla.
Ernesto Alba, secretario del Partido Comunista andaluz, fue la cara visible elegida el 21 de octubre de 2025. Sólo duró hasta el 20 de noviembre, cuando Antonio Maíllo le sustituyó para ponerle rostro y voz a la confluencia. Estos 30 días suman una nueva confusión a un electorado que ha visto como en los últimos años ya han cambiado tres veces de papeleta y cuatro de candidato.
A la hora de votar, la marca importa. Los cambios de nombre, de logo, de papeleta y de candidatos no afianzan el conocimiento de las siglas por parte del electorado. Izquierda Unida mantiene la marca Por Andalucía pese a que Podemos no ha aceptado repetir coalición para la próxima cita electoral.
En el grupo actual de Por Andalucía en el Parlamento, además, la división entre sus diputados y diputadas es pública y notoria. Pese a ello, parece que repetirán, esta vez sí, la misma papeleta que en las anteriores elecciones. Entonces, Por Andalucía obtuvo la confianza del 7,7% de los votantes. Veremos en esta ocasión adónde son capaces de llegar.






