Vox sigue creciendo en las encuestas a nivel estatal. El CIS, en sus últimos barómetros, le otorga entre un 17% y un 18% en la intención de voto. En Andalucía, este aumento es también notorio. Sin embargo, se trata de una evolución a dos tiempos: mientras que el partido sigue al alza en los sondeos, su candidato, Manuel Gavira, no termina de consolidarse, pese a que lidera la formación en la comunidad andaluza desde 2022.
Tan sólo uno de cada cuatro andaluces conoce al candidato de Vox, Manuel Gavira, según el último barómetro del CENTRA —el 'CIS andaluz'— que incluía una pregunta sobre conocimiento de líderes políticos, publicado en septiembre del pasado año.
Como contexto, cabe recordar que el partido ultraderechista liderado por Santiago Abascal entró por primera vez en las instituciones precisamente por esta comunidad autónoma cuando, en 2018, con el polémico juez Francisco Serrano a la cabeza, sacudió el tablero político irrumpiendo en San Telmo con 12 escaños.
De esta forma, Francisco Serrano le otorgó al popular Juanma Moreno su primer mandato y a la socialista Susana Díaz su segunda derrota en poco tiempo tras perder la Secretaria General del PSOE en detrimento de Pedro Sánchez. En 2022, Vox pasó de 12 a 14 diputados y Manuel Gavira fue elegido portavoz del grupo, tras la salida de la hasta entonces candidata, Macarena Olona. Actualmente, el barómetro andaluz del CENTRA les otorga entre 19 y 22 sillones, muy cerca de colocarse como segunda fuerza política.
La brecha entre partido y candidato
Según la última foto que arroja el CENTRA, Vox es el partido con mayor brecha entre la intención de voto y la mención a su candidato como respuesta a la pregunta "¿Quién le gustaría que fuera ahora presidente/a de la Junta?". Esta diferencia se da también en PP y PSOE, líderes de sus respectivos bloques, pero en el caso de la formación de ultraderecha su candidato obtiene cuatro veces menos apoyo que el partido al que representa.
Como muestra el gráfico anterior, Vox obtuvo un 17,5% de intención de voto en el barómetro de diciembre de 2025 del 'CIS andaluz', frente al escaso 4,4% de su candidato, Manuel Gavira, como preferido para presidir la Junta de Andalucía.
La estrategia de Vox: Mucho Abascal, poco candidato
La estrategia de Vox a nivel estatal es clara. Lo ha sido desde sus comienzos. La marca está pegada a su líder, Santiago Abascal, y es él quien comunica, quien propone, quien denuncia y, pareciera, quien se presenta en todas las comunidades autónomas. Para muestra un botón: las notas de prensa del partido, antes y después de las elecciones extremeñas, llevan a Abascal por bandera. Tanto para pedir el voto como para hacer valoraciones.
Fragmento de la web www.voxespana.es/actualidad
En redes sociales el efecto es parecido, acaparando Santiago Abascal la mayoría de contenidos creados. Una cara conocida es mejor que cuatro a medio conocer, y Vox, desde su nacimiento, ha mostrado ser una organización con un marcado carácter tanto personalista como centralizada.
Puesto que políticamente Vox defiende el fin de las autonomías, no es de extrañar que no le otorgue tanto peso en sus actividades comunicativas. Su estrategia política es la confrontación directa con el presidente Pedro Sánchez, convirtiéndose en una rival de peso para el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo.
Captura de pantalla de la cuenta oficial de TikTok de Vox España.
Los predecesores tenían más 'punch'
Tanto Francisco Serrano como Macarena Olona demostraron sentirse más a gusto entre las cámaras que Manuel Gavira. El juez Serrano se convirtió en líder de la ultraderecha tras ser condenado en 2012 a diez años de inhabilitación por prevaricar en su desempeño como juez de familia: cambió la custodia de un niño de la madre al padre para que acudiera a una procesión, anulando los efectos de otra sentencia dictada por otro juez y sin informar a la madre de dicho cambio, que tuvo que enterarse por los medios de comunicación. Este mismo padre, además, fue condenado por ‘malos tratos’ e injurias a la madre de su hijo en este mismo periodo.
Serrano ya había saltado a las pantallas anteriormente. En 2003 señaló que muchas de las denuncias realizadas por mujeres víctimas de violencia machista eran ‘falsas’. Con este currículum, el juez fue el primer líder de Vox en Andalucía, que se garantizó con este ‘fichaje’ su presencia en los medios de comunicación y su impacto en redes sociales.
Después de Serrano, apartado por otro escarceo judicial, esta vez por un caso de subvenciones fraudulentas, lideró la formación ultraderechista Macarena Olona, que se hizo conocida por sus intervenciones en el Congreso de los Diputados, cuando entró con Vox en 2019.
Olona se posicionó como activista contra el feminismo y negacionista de la violencia de género, y en las elecciones de 2022 concurrió como líder de Vox en Andalucía. Pese a la polémica por su empadronamiento ‘irregular’ en Salobreña (Granada), la formación obtuvo 14 escaños, más que en 2019 pero menos influyentes, pues Moreno logró la mayoría absoluta y no necesitó de los apoyos de la ultraderecha. Olona acabó saliendo de Vox y denunciando al partido por sus actitudes ‘machistas y homófobas’, y, tras montar un partido propio sin trascendencia electoral, abandonó la política.
El reto de Gavira es claro. A pocos meses de las elecciones andaluzas tiene que seguir trabajando en darse a conocer. Sin tantas estridencias como sus predecesores y con un perfil menos agresivo, el candidato cuenta con una marca potente y en crecimiento, pero tiene en su debe explotar su perfil particular. Cabe esperar que la visita del líder nacional, Santiago Abascal, impulse la candidatura de Gavira; pero debe preguntarse si será suficiente para competir en su mismo bloque con un perfil tan asentado como el del actual presidente, Juanma Moreno.






